lunes, 10 de julio de 2017

Sólo bailemos, de S Pressacco

 Resultado de imagen para bailando en las nubes


Bailemos juntos, lejos,
en ese cielo mágico y febril,
bailemos en la luz
descalzos para arder de libertad.

Y mientras observamos de costado el dolor,
roguemos a la lluvia
-dejada atrás-
que ahogue nuestros nombres en los charcos
y el mundo nos olvide.

Bailemos aunque lloren las canciones
conjugando pretéritos
pues lo haremos desnudos de memoria
con la piel estampada de veranos futuros.

Bailemos siempre

y que ningún demonio traiga el amanecer
sin tu sombra a mi lado
porque mi ser no entiende los paisajes sin vos
ni quiere interpretar el murmullo del viento
cuando repite
que estoy ciega en la calle de la vida,
abrazando con fuerzas el vacío,

anclada en una historia de papel.

Adonde vayas, de S Pressacco


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Si te vas
llévate la esperanza de saberte en un beso,
esas calles que esperan enredar nuestras huellas
y el banco de la plaza, las palomas,
los abuelos y niños que escucharon
cómo y cuánto pronuncio tu nombre en mis silencios.

Llévate la cosquilla del aroma campestre,
ese cielo obstinado
que se mantuvo limpio de reclamos absurdos,
y llévate sin falta pinceles con colores
para pintar mil lienzos de suspiros,

mis párpados celosos
que encierran sin descanso lo que sueño
y mis labios adictos a la miel.

Llévate las raíces de mi patio,
tardes de sol y lluvias sin refugio,
historias inventadas sin finales,

la sombra confidente del laurel
y una mesa servida con risas contagiosas.

Llévate mis tesoros

y llévame con vos.

Soy otoño, de S Pressacco


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Dudaste de la magia de mi boca,
del poder de la savia que moraba en un verso,
de los puentes de letras
que unían las orillas tan distantes.

Fuiste ciego a mi idioma
cuando sembraba campos de ilusiones.

Aquí todo es otoño,
mi voz también se muere
y quedé sin semillas para darte.

Custodia de mis sueños, de S Pressacco

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Un latido insistente
atropella las puertas del silencio
en busca de una luz, un trocito de aire,
una dosis de algo
que perfore mi adentro y consuma la nada.

Ya cansa este paseo sigiloso
por la orilla que encierra el sueño de mis sueños
mientras el mar arrasa el horizonte

y se adueña de todo.

viernes, 3 de marzo de 2017

¨Nadie dijo que sería fácil, de S Pressacco

 Resultado de imagen para la vida no es facil


Acaso alguien te dijo que era fácil
descifrar los enigmas y encontrar mil tesoros.

La vida nos esconde las mágicas recetas
que construyen quimeras desde escombros
o destruyen castillos con suspiros.

A veces el pasado puede ser un estorbo
y no se ve el futuro sin caricias
pero encontraré dioses que me expliquen el modo
de acercarme a tus gestos y dibujar de nuevo
una risa espontánea en tus ojos lluviosos.


Si encierras la garganta en el gris del silencio
le estarás concediendo a la derrota
la llave de tus besos.

martes, 14 de febrero de 2017

Preguntas, de S Pressacco



Si los ojos no cambian
qué es lo que provoca
un cambio en la mirada.

Si el corazón resiste
dónde guarda sus armas.

Si el sonido se esconde en el vacío
por qué dentro de mí no callan las palabras.

domingo, 12 de febrero de 2017

Dormir en tu sueño, de S Pressacco

 Resultado de imagen para amores separados por el mar







Si algún día me canso
de contemplar el mar que nos separa,

si alguna vez sospecho
que ahí también se ahoga lo imposible

mutilaré los lazos que tiene mi península,

arrancaré raíces de mi anclaje
para ir a tu encuentro
empapada de sal y de horizontes,

buscaré entre las olas
alguno de esos sueños en los que tú me sueñas
y con un beso

uniremos orillas enfrentadas.

Aunque cuando despierte
sigas siendo un vector desorientado
en las eternas órbitas,

y yo una simple ilusa
que aún te espera
para entregarte un mundo sin axiomas.

domingo, 22 de enero de 2017

Allí juego y siempre gano, de S Pressacco





Si quieres
puedes sentarte en la butaca cómoda
que ofrece la rutina,
estrujar el pañuelo desgastado de planes
que no tienen futuro

o puedes desprenderte del cemento
y ser una partícula escapada
de lo común.

Si quieres encontrarme, últimamente estoy
en un paréntesis que nunca cierro
por temor a perder el candado y la llave
del único rincón en donde elijo
ser tranquila, sensible y hasta débil.

Su horizonte seduce, atrapa y lleva
no importa si es desnuda
porque ahí no hay más ojos que los míos
y las ventanas dan hacia mi adentro,
allí el tiempo fallece
mientras brotan preguntas
que se montan en curvas repetidas
para indagar mi centro.

Es frontera espinosa para otros,
un soldado celoso que dispara
contra las amenazas invasivas
que pretenden quedarse
con mis cristales rosas.

Allí encuentro una pausa con puntos suspensivos,
brotes de ideas locas o cómplices silencios
y sus muros, que tienen mil fórmulas pintadas,
mantienen indelebles
los cálculos mal hechos en mi vida
-que corrijo de a poco-
las culpas en monomios de infinitas potencias
-que como son adultas ya no crecen-
y un polinomio largo de esperanza
sin bucles retorcidos.

Desde ese espacio único
vi como el trompo que giraba siempre
sobre la izquierda de mis coordenadas
padeció una caída colosal
y ya no duele.

Ven,
ahí podemos ser
tú y yo.