martes, 29 de noviembre de 2016

En la misma frecuencia, de S Pressacco






Es que acaso no sabes
que la luz de tus versos siempre vence
las fronteras del mundo que me encierra.

Es que acaso no sabes después de tanto tiempo
que eres dueño absoluto de mis llaves.

Tu cordura o demencia son siempre bienvenidas.
Recorre con confianza los ceros infinitos
que tiene la distancia a nuestros sueños
porque el viento en su apuro
le adjudicó otro signo al exponente
sin siquiera notarlo.

Tus verbos y los míos
habitan en las órbitas sin penumbras sonoras
pero si en una esquina de nuestras vibraciones
las ondas se confunden y asoma la tristeza,
te subiré a mi cumbre
o borrarás mis valles.

Seamos un sistema
que desconoce fuerzas que perturban,
un sistema que oscile libremente
hasta romper los puentes de imposibles,
hasta que mueran todas las heridas
y en nuestros dedos crezcan
verdades inocentes.

Tú y yo siendo esencia de la nada,
el color del silencio
y también su sonido.

Ya no grites mi nombre,
mis sentidos responden a la nota que alcances

aún cuando simulas que no duelen

las espinas que guardas



por el desliz callado
de una lágrima seca.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Refugiados en nuestra singularidad, de S Pressacco


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Cuando me nombras caigo inexorablemente
desnuda de tormentas;

una grieta que engulle desde el aire
se olvida de mis huesos
y lleva lo mejor de esta mujer
hacia la curvatura de tus brazos;

hacia donde fallecen todas las coordenadas,

hacia el centro de un mundo singular
donde colapsan sentimientos puros
y lo espinoso escapa por tangentes.

Cuando me llamas viajo desprendida de todo
y le falto el respeto a los prejuicios,
a las reglas y aquello que se espera de mi.

El planeta parece un nudo frágil,
una imagen minúscula suspendida en el tiempo,
mientras soy una ráfaga
que busca hacerse densa
en el laboratorio de tus manos.


Nadie podrá encontrar las ecuaciones
que despejen lo nuestro
porque el cosmos apaña a los poetas
y les corre el telón a los demás
declarando censura.

Y si por esas cosas el viento nos traiciona
y les recuerda a otros nuestros nombres;

si alguna vez,
valiéndose de mapas estelares,
de escuadras, telescopios y pizarras,
nos buscan en las luces comunes de la noche

andarán confundidas la física y sus leyes
porque seremos siempre el contraejemplo,
la equis de la duda,

la nueva paradoja.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Aunque mi voz fracase, de S Pressacco

Resultado de imagen para una mujer clamando


Yo te nombro, te busco,
pero a veces mi voz se llaga de fracasos
porque el espacio entre nosotros crece
tendiendo al infinito
y queda en imposible el deseo
de acercar la frontera de tu boca sedienta
a las lluvias que guardo entre mis labios.

Tal vez es como pienso y estás en el vacío

esperando acogerme entre tus órbitas
pero sigo, por más que me descalce,
enterrada en un barro demasiado concreto,
con los brazos en alto
y las uñas partidas por arañar la nada.

Te nombro y te nombraré siempre
aunque no reconozca lo que escribo
y a la mujer que mira detrás de los espejos.

Te llamaré aunque estés en un mundo lejano,
aunque deserte de mi propia carne.