viernes, 28 de octubre de 2016

Centinelas de fantasmas, de S Pressacco




Mis ojos se acostumbran lentamente a la ausencia
y siguen aferrados a los paisajes de antes
como si fueran centinelas fieles
de lo que nunca debe conjugarse en pasado.

El vidrio del cerebro proyecta escenas viejas
y trae personajes de mi historia

en el cuerpo, la risa o el rostro de otra gente

y me lleva detrás de todas las siluetas
sabiendo que es absurdo
que transiten las calles de cemento
si corren por mi sangre.


A veces necesito ponerles penitencias
a estos ojos crédulos


y los confino,

los estrujo
para desempañarles la locura

y aunque sé que lo entienden
me siguen visitando más fantasmas. 



Los sustraendos, de S Pressacco.



  


Sumarse a una causa no aporta dividendos
si somos en la suma términos negativos,
neutros o incompetentes.

No se puede vencer dificultades
sin meterse en el barro,
ofreciendo fragmentos de nosotros,
décimas que permite ceder el egoísmo.

No se puede y nunca se podrá
lograr el bien común
si la fuerza y las ganas
son mínimos minuendos.



jueves, 27 de octubre de 2016

Receta de abuela, de S Pressacco.

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La escoba que utiliza mi cordura
distingue fácilmente las malezas.

Sus fibras aprendieron
a no perder el tiempo en combatirlas
con discursos ni acciones
que solo multiplican daños colaterales.

Esa escoba recurre a la receta
que dejó en su legado mi abuela más querida:
“tomá como remedio siete tragos
de buena indiferencia”

miércoles, 19 de octubre de 2016

Tres poemas: Tiempos de galera y conejos, de S Pressacco


       Resultado de imagen para mujer huye



Se despliegan paisajes que me muestran
con la mente arañada de reclamos
y el alma intoxicada de abstinencias.

Los dados de la vida son tramposos
y me llevan saltando sobre sueños
mientras el corazón reclama bajo nieve.

Parece que la tierra tiene prisa
porque escapa del sol y de la luna
mordiendo como un pac-man los minutos
que - no hace tanto tiempo - eran mi tiempo.




Resultado de imagen para magia y alas


Anoche has fisurado la cáscara de mi encierro
y una ráfaga tibia trituró en mil pedazos
todo el peso del mundo.

En un instante mágico
le ofreciste a mis pájaros un cielo
y la super mujer cayó desnuda
dejándose conejos y galera.

Un efecto agradable puso distancia al suelo
y desterró las sombras de mi patria.

Ya sé que es fugitivo ese impulso que eleva,
una simple metáfora de espuma,
pero disfrutaré el agua de tus manos
que despiertan mi sed.
                                          Resultado de imagen para mujer libre feliz con alas                    


Te nombraré palabra, color o melodía
o tal vez combustible para mi inspiración.

Te nombraré aliento, empuje o viento cómplice
que visita la tierra en donde siembro sueños
y descuido las puertas de mis jaulas;

en donde solo importa desafiar a la vida,
coser nuestro destino y burlar a la muerte;

en donde habitan seres totalmente distintos
a todos los cobardes que sujetan sus alas.


                                      
                                     

lunes, 10 de octubre de 2016

Cuando soy un sueño, de S Pressacco


Resultado de imagen para mujer flotando

A veces me desprendo del barro cotidiano,
de cualquier voz que intente encarcelar mis plumas.


Una magia de otoño desnuda mi cabeza
y viajo como un punto que deserta de sombras
hacia el cero absoluto.


Y me suelto del tiempo
y lo pierdo de vista.


Soy apenas  un sueño por el que sobrevivo.



domingo, 2 de octubre de 2016

Así no sirve, de S Pressacco

 Resultado de imagen para mujer mirándose al espejo



Enfrentamos la vida con torpeza,
con miles de objetivos y de trampas
y cuando la caída es inminente
pretendemos milagros rezando un padre nuestro.

Por un momento estamos convencidos
de ser esclavos de la mala suerte
y no los responsables de todos nuestros actos

y pedimos perdón sin arrepentimientos
porque es lo que se espera;
una simple palabra
que frente a los demás o ante nosotros mismos,
nos dignifique.

Pero el pedir perdón
no sirve sin batallas previas con el adentro,
el vocablo y el tono de la súplica
no son fórmulas mágicas de olvido.


Ocultar infecciones
sirve de poco frente a los espejos.