domingo, 21 de agosto de 2016

A mi pensamiento, de S Pressacco





Miras por la ventana que alumbra mis silencios
después de haber usado la balanza
frente a mis ojos
para ser el testigo
de cómo rompo o dejo de romper
algunas cerraduras que guardan mis secretos.


Sabes que hay ecuaciones que bautizo imposibles
porque la solución no me convence
y continúo haciendo todo mal,
despejando lo mismo,
aunque me grites una y otra vez
que no siempre se suma,
que a veces se cancela.


Cómo me gustaría recorrer un sendero
tomada de tu mano
y poder enojarme si alguien pisa mi sombra
sin que se tome como un acto suicida;


ignorar los semáforos
porque el choque de ideas no implica una tragedia
-no es la muerte de nadie-


y poder sostenerte contra todos
mientras tú me sostienes.



jueves, 18 de agosto de 2016

Que el otoño me desnude, de S Pressacco




Después de ti creció un silencio penoso
y me senté con él, entregada a la espera,
rodeada de malezas que brotaban 
succionando la savia de recuerdos.

Y entre promesas tontas
-que gritan estar muertas-
aguardo un tren;
alguno que me saque de esta cárcel
o deje en el andén a la que fui
y se lleve a Penélope.

Aguardo en la vereda de la vida
una sola razón,

un hilván de esperanza 
para coser el aire que se rompe; 

mi nombre sin el tuyo escrito al lado,

un cansancio de otoño que desnude
y prepare racimos de colores.




viernes, 12 de agosto de 2016

Entre tus brazos, de S Pressacco




Con una petulancia divertida
asumes ser monarca de mi piel
y te sonríes cuando me acomodo
entre tus largos brazos posesivos.

Se hace un silencio intenso de miradas
que es preludio de nuestra ceremonia,
bajo mis párpados florece luz
y el mundo empequeñece con sus dudas.


Y no hace falta nada cuando estás
porque alistas mis alas de imposibles
y sacudes mis sueños con tu fuerza

y si olvido mi esencia tú la traes 
al abrigo de épocas de invierno, 
restaurada en tus manos de artesano.


jueves, 11 de agosto de 2016

Un extraño rito, de S Pressacco





Cuando vienen palabras que brotan de mi sangre
se ordenan en poemas que descifran
lo que la inteligencia no vislumbra.

No sé cómo lo logran
pero siempre reflejan los monólogos
propios de mi soledad
y me convierten en esclava dócil
incapaz de cambiar la furia de su cauce
o de coser las bocas imprudentes
que exponen sin permiso
mis semillas de lágrimas y culpas.

En un extraño rito, esas palabras
traspasan muros viejos o abren puertas

que nunca le abro a nadie.