lunes, 20 de junio de 2016

Fuera de los confines, de S Pressacco





Cuando el sol se desangre definitivamente
y haya sombras luciendo sus coronas,
encontraré retazos de tu luz en mi cama.

Seré desobediente una vez más, 
una rebelde en los confines pétreos
que gobiernan mi vida,
para correr, cascada , hacia tu boca.

Será el momento
en que el fuego rasguñe la garganta
y libere los pájaros que duermen en mi piel,
porque confundiremos sus fronteras.


Después - y si amanece -
sé que tendré motivos para enfrentar de nuevo
los saltos de mi cauce.



SBP

viernes, 17 de junio de 2016

El pequeño de nadie, de S Pressacco.

Resultado de imagen para un niño pobre

Era un trocito humano
apenas perceptible entre tanta basura.

Un muñeco desnudo de trapos y caricias.
Un olvido, un pecado, un fantasma de nadie.

Hundía sus dos manos en un cubo insalubre,

lo hacía con paciencia y sin olfato.

Y me quedé en silencio
-testigo de la escena- 
mientras el mundo al lado
miraba indiferente.

Me quedé

sintiéndome extranjera,

viendo cómo crecía el frío adentro
del nuestro, del nosotros y del todos.

Mientras desde un rincón -cubierto de cartones-
el pequeño de nadie se abrazó a sus rodillas 

después de sonreírme.

miércoles, 8 de junio de 2016

Cuando cierre el círculo, de S Pressacco


Todas nuestras historias 
son aromas fugaces,
episodios minúsculos
en la recta del tiempo.

Sé de cansancios
no más que el infinito,

el pobre siendo un ocho 
se quedó eternamente reposando
y en su espalda no crecen las sorpresas.

Yo no elijo los "siempres" 
que imagino condena de rutinas,

elijo lo sencillo:

dolores en mis brazos
repletos de cosechas,

las arrugas de risas y de gestos, 
los recuerdos y olvidos, 

el sabor de los frutos 
y el de la sal
en mis labios;

elijo lo que tengo
hasta que la noche
impere en mi tierra fértil
y me robe la lluvia 
de los veranos.

Por eso si la vida
gira sobre la mesa aunque sea un instante
cuidaré las raíces del futuro 
que crecen en mis ojos;

así, cuando mi círculo se cierre,

cuando la perinola se detenga,

la leyenda dirá
que aposté todo.

viernes, 3 de junio de 2016

De eternidades, de S Pressacco




Dicen que alguien lanzó 
millones de vectores
hacia adelante,

lo hizo desde un tiempo sin principios
sabiendo que no existe un último sumando.

Desde entonces, un lápiz 
describe círculos que se reciclan

porque el futuro traga la cola del pasado
para parir lo eterno.

Dicen también
que nada delimita,
no hay bordes no hay fronteras 
porque todo es presente
-un tiempo simultáneo-

A mi no me interesa ese infinito
porque así no lo entiendo,

vivo este ahora,

después veré si hay otro
y otro más. 

Me preocupa tu sed,

que desconozcas 
lo dulce de tus frutos

y temas al después,
a las arrugas de la vida.

Es tiempo de cosechas,
momento de emociones.

Nadie estará presente en el sepelio

de lo llamado eternidad.


Mi búsqueda, de S Pressacco





Busco una soledad curiosa
-insistente e invasiva- 
que me hunde 

pero sin soltar mi mano.


No puedo abrir ventanas conocidas
que me devuelvan el aire.

Busco marchitarme en el adentro
para hacer un bollo con imposibles
y escribir otra historia

justo ahora que se arrugó la vida.

La luz nunca me resultó intensa
en esa sala de espejos que guardo

y no supe distinguir
la imagen del rescate.

Será que uno se tacha
como se tachan los sueños 
cuando no se domestican entre paréntesis,

será que la nada 
se apropia de los conjuntos
cuando se habla el idioma de nadie.

Tal vez esté aburrida de mi misma
y mi aburrimiento
solo quiere confundirme
cuando grita que me aleje,

que me vaya, 

que me vaya conmigo
a otra parte.