martes, 29 de noviembre de 2016

En la misma frecuencia, de S Pressacco






Es que acaso no sabes
que la luz de tus versos siempre vence
las fronteras del mundo que me encierra.

Es que acaso no sabes después de tanto tiempo
que eres dueño absoluto de mis llaves.

Tu cordura o demencia son siempre bienvenidas.
Recorre con confianza los ceros infinitos
que tiene la distancia a nuestros sueños
porque el viento en su apuro
le adjudicó otro signo al exponente
sin siquiera notarlo.

Tus verbos y los míos
habitan en las órbitas sin penumbras sonoras
pero si en una esquina de nuestras vibraciones
las ondas se confunden y asoma la tristeza,
te subiré a mi cumbre
o borrarás mis valles.

Seamos un sistema
que desconoce fuerzas que perturban,
un sistema que oscile libremente
hasta romper los puentes de imposibles,
hasta que mueran todas las heridas
y en nuestros dedos crezcan
verdades inocentes.

Tú y yo siendo esencia de la nada,
el color del silencio
y también su sonido.

Ya no grites mi nombre,
mis sentidos responden a la nota que alcances

aún cuando simulas que no duelen

las espinas que guardas



por el desliz callado
de una lágrima seca.