viernes, 28 de octubre de 2016

Centinelas de fantasmas, de S Pressacco




Mis ojos se acostumbran lentamente a la ausencia
y siguen aferrados a los paisajes de antes
como si fueran centinelas fieles
de lo que nunca debe conjugarse en pasado.

El vidrio del cerebro proyecta escenas viejas
y trae personajes de mi historia

en el cuerpo, la risa o el rostro de otra gente

y me lleva detrás de todas las siluetas
sabiendo que es absurdo
que transiten las calles de cemento
si corren por mi sangre.


A veces necesito ponerles penitencias
a estos ojos crédulos


y los confino,

los estrujo
para desempañarles la locura

y aunque sé que lo entienden
me siguen visitando más fantasmas.