domingo, 21 de agosto de 2016

A mi pensamiento, de S Pressacco





Miras por la ventana que alumbra mis silencios
después de haber usado la balanza
frente a mis ojos
para ser el testigo
de cómo rompo o dejo de romper
algunas cerraduras que guardan mis secretos.


Sabes que hay ecuaciones que bautizo imposibles
porque la solución no me convence
y continúo haciendo todo mal,
despejando lo mismo,
aunque me grites una y otra vez
que no siempre se suma,
que a veces se cancela.


Cómo me gustaría recorrer un sendero
tomada de tu mano
y poder enojarme si alguien pisa mi sombra
sin que se tome como un acto suicida;


ignorar los semáforos
porque el choque de ideas no implica una tragedia
-no es la muerte de nadie-


y poder sostenerte contra todos
mientras tú me sostienes.