domingo, 10 de julio de 2016

Una sola certeza, de S Pressacco





Quedan pocas certezas, 

si hasta creo que el sol es un gran espejismo,
un bocado optimista para nuestro horizonte
que no cambia jamás de forma ni de luces.

Ya no creo en los vientos que prometen
semillas de otras tierras,
ni en el ciclo del agua que dejó de ser dulce.

No creo en la palabra que no se apoya en actos,
en la piel que levanta fronteras de colores,
en miradas sin lágrimas,
ni en el gesto de quien solo mira bolsillos.

Ya no tengo certezas de las que sujetarme
porque la vida es una red de nudos,
un complejo tejido de sorpresas e intrigas 

y nunca se preocupa por cuánto destejimos 
o de qué calidad será nuestra madeja.

Ella nos filtra algún rayo en los sueños
y empuja hacia adelante
por más que todo muera en el camino

y cuando no encajamos en su trama,
su manto es un gran hueco que te come
o una invitación para empezar de nuevo. 


Una sola certeza es la que vale:
siempre cuento conmigo.