domingo, 3 de julio de 2016

En un paisaje enemigo, de S Pressacco




Hoy me uní a la niebla 
y dejé que me robara la risa el último viento de otoño.

Hoy mi latido rompió los vidrios 
de la memoria que te guarda,
y regresé a la arista
de un pasado que no me deja,

sedienta de tu mirada,

de tus amaneceres.

Hoy observé a los pájaros acobardados 
cuando la veleta despeinaba las nubes
y el cabello del sauce se enredaba
en el enojo de la noche

y mientras se acercaban los ciclos de lluvia

escribí una melodía de vacíos
porque no había nadie para abrazarme.

Hoy se escapó el aire tibio de mis plumas
y me quedé ensayando el silencio de una sombra
en un paisaje enemigo.

Hoy, como las aves, 
me quedé sin vuelo.