martes, 10 de mayo de 2016

La memoria, de S Pressacco




Regresas sin palabras
con esa mirada de loca 
cargada de respuestas
que no quiero preguntarte.

Te instalas en mis huecos
-dueña y señora- 

y revuelves, revuelves,

revuelves solo para confundirme 

porque extraes rápido desde el fondo
eso 
-ya sabes -
eso que duele.

Lo traes risueña entre tus dientes
como una presa 
que llena de orgullo 

y recuestas sobre mí su olor podrido.

Disfutas de ver
cómo sus uñas viejas y endurecidas de rabia
eliminan las costras de mis cicatrices.

Vienes poblada de malas intenciones,
con culpas en una pancarta 

y siempre me encuentras indefensa,

sin una excusa,

sin una simple mentira que me salve

y te contradiga.