viernes, 1 de abril de 2016

Todo da lo mismo, de S Pressacco






Si me seguís
debés estar dispuesto 
a recorrer pasillos de locura,

apostar al desorden

y a encerrar el encierro con tus llaves.

En estos días divago demasiado,
-tal vez la poesía haga estragos conmigo-

no veo rutas claras

y extrañamente

me gusta.


No importa qué sucede alrededor
cuando escribo;

el sol puede dormirse
mientras proyecta sombras para arriba.

Si los dedos construyen mis ideas

no puedo ver la brújula
ni los horarios,

me pierdo hasta que todo
 da  lo mismo.

Las malas estaciones 
con sus rutinas

 regalan musas
que miman o desangran,

que rompen el adentro
como pueden romperse los relojes;


pero mi tiempo, 
- como el tiempo del mundo -


jamás será la víctima de un crimen.