martes, 5 de abril de 2016

Compañeros de viaje, de S Pressacco





Qué podría negarte

si por vos soy capaz
de censurar las malas estaciones,


de confundir el cielo a punto nieve
y decorar su cúspide con globos.



Puedo tirar semillas al futuro
-semillas con tu rostro y con el mío- 
para vivir la misma primavera
y brotar enredados. 


Puedo jugar a ser adolescente
porque ya no entretiene ser adulta
entre adultos horribles. 


Por vos, puedo olvidarme de lo que nunca olvido
y perdonarme lo que no perdono,


puedo permanecer en una esquina 
y esperarte las horas que nunca cedo a nadie
mientras mastico pedacitos de uñas
y una oración para que no demores.


Te reconoceré entre tanta gente
porque serás el único 
que sonría,


me reconocerás entre tanto uniforme
porque seré la única
despeinada.


Será rápido ir hacia nosotros
si somos compañeros
en ese viaje,


lo haremos como niños demasiado rebeldes
que rompen estructuras
con bates de protesta o bolitas de moco,


y si nos aburrimos - o resulta imposible-
pintaremos recreos para portarnos mal,
para sacar la lengua a quien se oponga.


Por eso cuando vengas traé dulces,
lápices de colores 
y algún loco disfraz.


También traé un hilo,
quiero atarme a tus manos.


Necesito mis pies rozando tierra
porque todo mi adentro


-toda yo-

quiere ser aire.