viernes, 25 de marzo de 2016

Entrega absoluta, de S Pressacco






La noche me reclama sin memoria 
y mientras me desvisto de pesares 
las sombras hacen rondas y me cubren
con paños fríos el sudor del día. 

El olor del silencio invade todo 
mientras las sábanas despliegan manos 
que llaman a la nada de la mente
y a un cuerpo sin huesos y sin luz. 

Cuando encuentro mi espacio en ese edén 
soy solo un punto bajo el cielo inmóvil, 
una entrega absoluta sin reproches.

Dejo lo cotidiano en un rincón 
y disfruto el desfile de los sueños 
mientras la vida calla sus ladridos.