sábado, 26 de marzo de 2016

Asomé a otro mundo, de S Pressacco







Fue mi curiosidad la que trepó 
el último tapial de la cordura
y mis ojos sedientos de otro mundo
se perdieron en calles de espirales. 

Había dibujadas grandes cruces
sobre espejos y horas inservibles. 
Había puestos de emociones sueltas, 
ofertas de recreos divertidos

y personas sin cargas en sus hombros 
que escondían deberes bajo alfombras
y lucían melenas sin espray.


Vi renglones y mil frascos de tinta
que exigían a gritos mis palabras,

y con magia brotaron desde mí.