domingo, 14 de febrero de 2016

Déjame supurar, de S Pressacco





Mi lenguaje no sabe de inferencias
porque trae en la lengua los versos repetidos
untados de pretéritos,

de añoranzas,

de historias sin un simple
colorín colorado.

Sobre un mar que amenaza con dejar de ser denso
mis ganas ponen parches sobre parches

y el pensamiento traga 
un bocado de sal que no alimenta. 

Prometo las costuras 
en los bolsillos que antes resguardaban mi risa,

déjame que supure.

Necesito aprender a conjugar los verbos,

despegar los renglones del a priori

o reciclarme,

rescatar ese pedacito mío
que a veces - sin saberlo -

tú me recuerdas.