miércoles, 14 de diciembre de 2016

Si me sigues, de S Pressacco




Si me sigues
haremos mamarrachos en el éter
hasta que las elípticas nos echen del trayecto
por ser núcleos rebeldes e irritantes.

Si me sigues
nos soltaremos en mil fragmentos
para chocar las reglas
y llenar los vacíos,
emprenderemos viajes a la infancia
para cambiar la historia
al sujetar los sueños que perdimos
en alguna vereda.
(A lo mejor así, de nuestra mano,
se animan a cruzar la calle de la vida
aun cuando el semáforo señale
solo rojos eternos)

Si me sigues
debes sacarte la armadura gris
porque no eres Quijote
ni yo soy la perfecta Dulcinea.

Dale, que todo sea de color.
Empecemos con témperas y tintas,

pintemos un planeta subversivo
que riegue el universo con su virus
hasta que necesite

un chaleco de fuerza.

Si me sigues amigo,
seguro descubrimos otro mundo.



martes, 29 de noviembre de 2016

En la misma frecuencia, de S Pressacco






Es que acaso no sabes
que la luz de tus versos siempre vence
las fronteras del mundo que me encierra.

Es que acaso no sabes después de tanto tiempo
que eres dueño absoluto de mis llaves.

Tu cordura o demencia son siempre bienvenidas.
Recorre con confianza los ceros infinitos
que tiene la distancia a nuestros sueños
porque el viento en su apuro
le adjudicó otro signo al exponente
sin siquiera notarlo.

Tus verbos y los míos
habitan en las órbitas sin penumbras sonoras
pero si en una esquina de nuestras vibraciones
las ondas se confunden y asoma la tristeza,
te subiré a mi cumbre
o borrarás mis valles.

Seamos un sistema
que desconoce fuerzas que perturban,
un sistema que oscile libremente
hasta romper los puentes de imposibles,
hasta que mueran todas las heridas
y en nuestros dedos crezcan
verdades inocentes.

Tú y yo siendo esencia de la nada,
el color del silencio
y también su sonido.

Ya no grites mi nombre,
mis sentidos responden a la nota que alcances

aún cuando simulas que no duelen

las espinas que guardas



por el desliz callado
de una lágrima seca.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Refugiados en nuestra singularidad, de S Pressacco


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Cuando me nombras caigo inexorablemente
desnuda de tormentas;

una grieta que engulle desde el aire
se olvida de mis huesos
y lleva lo mejor de esta mujer
hacia la curvatura de tus brazos;

hacia donde fallecen todas las coordenadas,

hacia el centro de un mundo singular
donde colapsan sentimientos puros
y lo espinoso escapa por tangentes.

Cuando me llamas viajo desprendida de todo
y le falto el respeto a los prejuicios,
a las reglas y aquello que se espera de mi.

El planeta parece un nudo frágil,
una imagen minúscula suspendida en el tiempo,
mientras soy una ráfaga
que busca hacerse densa
en el laboratorio de tus manos.


Nadie podrá encontrar las ecuaciones
que despejen lo nuestro
porque el cosmos apaña a los poetas
y les corre el telón a los demás
declarando censura.

Y si por esas cosas el viento nos traiciona
y les recuerda a otros nuestros nombres;

si alguna vez,
valiéndose de mapas estelares,
de escuadras, telescopios y pizarras,
nos buscan en las luces comunes de la noche

andarán confundidas la física y sus leyes
porque seremos siempre el contraejemplo,
la equis de la duda,

la nueva paradoja.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Aunque mi voz fracase, de S Pressacco

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Yo te nombro, te busco,
pero a veces mi voz se llaga de fracasos
porque el espacio entre nosotros crece
tendiendo al infinito
y queda en imposible el deseo
de acercar la frontera de tu boca sedienta
a las lluvias que guardo entre mis labios.

Tal vez es como pienso y estás en el vacío

esperando acogerme entre tus órbitas
pero sigo, por más que me descalce,
enterrada en un barro demasiado concreto,
con los brazos en alto
y las uñas partidas por arañar la nada.

Te nombro y te nombraré siempre
aunque no reconozca lo que escribo
y a la mujer que mira detrás de los espejos.

Te llamaré aunque estés en un mundo lejano,
aunque deserte de mi propia carne.

viernes, 28 de octubre de 2016

Centinelas de fantasmas, de S Pressacco




Mis ojos se acostumbran lentamente a la ausencia
y siguen aferrados a los paisajes de antes
como si fueran centinelas fieles
de lo que nunca debe conjugarse en pasado.

El vidrio del cerebro proyecta escenas viejas
y trae personajes de mi historia

en el cuerpo, la risa o el rostro de otra gente

y me lleva detrás de todas las siluetas
sabiendo que es absurdo
que transiten las calles de cemento
si corren por mi sangre.


A veces necesito ponerles penitencias
a estos ojos crédulos


y los confino,

los estrujo
para desempañarles la locura

y aunque sé que lo entienden
me siguen visitando más fantasmas. 



Los sustraendos, de S Pressacco.



  


Sumarse a una causa no aporta dividendos
si somos en la suma términos negativos,
neutros o incompetentes.

No se puede vencer dificultades
sin meterse en el barro,
ofreciendo fragmentos de nosotros,
décimas que permite ceder el egoísmo.

No se puede y nunca se podrá
lograr el bien común
si la fuerza y las ganas
son mínimos minuendos.



jueves, 27 de octubre de 2016

Receta de abuela, de S Pressacco.

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La escoba que utiliza mi cordura
distingue fácilmente las malezas.

Sus fibras aprendieron
a no perder el tiempo en combatirlas
con discursos ni acciones
que solo multiplican daños colaterales.

Esa escoba recurre a la receta
que dejó en su legado mi abuela más querida:
“tomá como remedio siete tragos
de buena indiferencia”

miércoles, 19 de octubre de 2016

Tres poemas: Tiempos de galera y conejos, de S Pressacco


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Se despliegan paisajes que me muestran
con la mente arañada de reclamos
y el alma intoxicada de abstinencias.

Los dados de la vida son tramposos
y me llevan saltando sobre sueños
mientras el corazón reclama bajo nieve.

Parece que la tierra tiene prisa
porque escapa del sol y de la luna
mordiendo como un pac-man los minutos
que - no hace tanto tiempo - eran mi tiempo.




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Anoche has fisurado la cáscara de mi encierro
y una ráfaga tibia trituró en mil pedazos
todo el peso del mundo.

En un instante mágico
le ofreciste a mis pájaros un cielo
y la super mujer cayó desnuda
dejándose conejos y galera.

Un efecto agradable puso distancia al suelo
y desterró las sombras de mi patria.

Ya sé que es fugitivo ese impulso que eleva,
una simple metáfora de espuma,
pero disfrutaré el agua de tus manos
que despiertan mi sed.
                                          Resultado de imagen para mujer libre feliz con alas                    


Te nombraré palabra, color o melodía
o tal vez combustible para mi inspiración.

Te nombraré aliento, empuje o viento cómplice
que visita la tierra en donde siembro sueños
y descuido las puertas de mis jaulas;

en donde solo importa desafiar a la vida,
coser nuestro destino y burlar a la muerte;

en donde habitan seres totalmente distintos
a todos los cobardes que sujetan sus alas.


                                      
                                     

lunes, 10 de octubre de 2016

Cuando soy un sueño, de S Pressacco


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A veces me desprendo del barro cotidiano,
de cualquier voz que intente encarcelar mis plumas.


Una magia de otoño desnuda mi cabeza
y viajo como un punto que deserta de sombras
hacia el cero absoluto.


Y me suelto del tiempo
y lo pierdo de vista.


Soy apenas  un sueño por el que sobrevivo.



domingo, 2 de octubre de 2016

Así no sirve, de S Pressacco

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Enfrentamos la vida con torpeza,
con miles de objetivos y de trampas
y cuando la caída es inminente
pretendemos milagros rezando un padre nuestro.

Por un momento estamos convencidos
de ser esclavos de la mala suerte
y no los responsables de todos nuestros actos

y pedimos perdón sin arrepentimientos
porque es lo que se espera;
una simple palabra
que frente a los demás o ante nosotros mismos,
nos dignifique.

Pero el pedir perdón
no sirve sin batallas previas con el adentro,
el vocablo y el tono de la súplica
no son fórmulas mágicas de olvido.


Ocultar infecciones
sirve de poco frente a los espejos.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Sin aprendizajes, de S Pressacco


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Venimos a este mundo con un lazo en el cuello,
un lazo rutinario que mide nuestro alcance
con una soga tensa que se corta
solo cuando se cortan los suspiros,
cuando todo lo nuestro queda atrás:

la lucha, los horarios,
las corridas y afectos,


todo lo que dejamos sin hacer.

Para qué
miramos el reloj
si la sangre se apura
hasta que no entra más en las arterias,
hasta que las revienta sin aviso.

Para qué tanta hambre
si las orugas tienen tenedores
y seremos bocados obedientes
uno a uno.

Pasamos por la vida lidiando con tropiezos
sin levantar los ojos del camino

y cuando ella nos suelta
ya no hay aprendizajes,
morimos sin saber de qué se trata.

sábado, 3 de septiembre de 2016

No está invitado, de S Pressacco



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Si llega la impotencia enferma de silencios
para enterrar proyectos y anular ilusiones,
acepto el desafío porque sé reinventarme.

Mis rodillas no adoran lo imposible,
no caen en el barro de renuncias
ni se rinden quebradas por problemas.

Pero que no se atreva a concurrir el miedo
con la risa torcida del que todo lo puede,
que ninguno lo traiga a comer a mi mesa.

Ese tonto es cobarde,
un sicario que apunta y no dispara,
un loco desafiando una vez más
mi fortaleza,

alguien que aún no sabe
que llevo pantalones.

domingo, 21 de agosto de 2016

A mi pensamiento, de S Pressacco





Miras por la ventana que alumbra mis silencios
después de haber usado la balanza
frente a mis ojos
para ser el testigo
de cómo rompo o dejo de romper
algunas cerraduras que guardan mis secretos.


Sabes que hay ecuaciones que bautizo imposibles
porque la solución no me convence
y continúo haciendo todo mal,
despejando lo mismo,
aunque me grites una y otra vez
que no siempre se suma,
que a veces se cancela.


Cómo me gustaría recorrer un sendero
tomada de tu mano
y poder enojarme si alguien pisa mi sombra
sin que se tome como un acto suicida;


ignorar los semáforos
porque el choque de ideas no implica una tragedia
-no es la muerte de nadie-


y poder sostenerte contra todos
mientras tú me sostienes.



jueves, 18 de agosto de 2016

Que el otoño me desnude, de S Pressacco




Después de ti creció un silencio penoso
y me senté con él, entregada a la espera,
rodeada de malezas que brotaban 
succionando la savia de recuerdos.

Y entre promesas tontas
-que gritan estar muertas-
aguardo un tren;
alguno que me saque de esta cárcel
o deje en el andén a la que fui
y se lleve a Penélope.

Aguardo en la vereda de la vida
una sola razón,

un hilván de esperanza 
para coser el aire que se rompe; 

mi nombre sin el tuyo escrito al lado,

un cansancio de otoño que desnude
y prepare racimos de colores.




viernes, 12 de agosto de 2016

Entre tus brazos, de S Pressacco




Con una petulancia divertida
asumes ser monarca de mi piel
y te sonríes cuando me acomodo
entre tus largos brazos posesivos.

Se hace un silencio intenso de miradas
que es preludio de nuestra ceremonia,
bajo mis párpados florece luz
y el mundo empequeñece con sus dudas.


Y no hace falta nada cuando estás
porque alistas mis alas de imposibles
y sacudes mis sueños con tu fuerza

y si olvido mi esencia tú la traes 
al abrigo de épocas de invierno, 
restaurada en tus manos de artesano.


jueves, 11 de agosto de 2016

Un extraño rito, de S Pressacco





Cuando vienen palabras que brotan de mi sangre
se ordenan en poemas que descifran
lo que la inteligencia no vislumbra.

No sé cómo lo logran
pero siempre reflejan los monólogos
propios de mi soledad
y me convierten en esclava dócil
incapaz de cambiar la furia de su cauce
o de coser las bocas imprudentes
que exponen sin permiso
mis semillas de lágrimas y culpas.

En un extraño rito, esas palabras
traspasan muros viejos o abren puertas

que nunca le abro a nadie.






martes, 12 de julio de 2016

Recuerdo de instantes, S Pressacco

Imagen de painting and woman



No sé el porqué 
pero hoy pienso en lo que nunca quise pensar.

Pienso en esa verdad que te dolía 
a la sombra de tu almohada
colmada de insomnios y reproches.

Pienso en ese lamento que nunca pronunciaste,

en el protagonismo de los pretéritos
que se convirtieron en ladrones de tus latidos.

Pienso en señales que no vi como señales
y en tu silencio que no quiso ser silencio.

Pienso en esos motivos ignorados 
para acunar mi sueño egoísta 
mientras mordías sangre.

En ese verso que nunca te escribí
porque nunca lo hubieses leído.

En esa caracola que  recogimos de la playa
como  recuerdo de nuestros instantes

porque solo fueron instantes los que nos tuvimos.

Todo el tiempo fuimos dos ausencias,
dos mentiras
o apenas dos sombras sin ensambles.



domingo, 10 de julio de 2016

Una sola certeza, de S Pressacco





Quedan pocas certezas, 

si hasta creo que el sol es un gran espejismo,
un bocado optimista para nuestro horizonte
que no cambia jamás de forma ni de luces.

Ya no creo en los vientos que prometen
semillas de otras tierras,
ni en el ciclo del agua que dejó de ser dulce.

No creo en la palabra que no se apoya en actos,
en la piel que levanta fronteras de colores,
en miradas sin lágrimas,
ni en el gesto de quien solo mira bolsillos.

Ya no tengo certezas de las que sujetarme
porque la vida es una red de nudos,
un complejo tejido de sorpresas e intrigas 

y nunca se preocupa por cuánto destejimos 
o de qué calidad será nuestra madeja.

Ella nos filtra algún rayo en los sueños
y empuja hacia adelante
por más que todo muera en el camino

y cuando no encajamos en su trama,
su manto es un gran hueco que te come
o una invitación para empezar de nuevo. 


Una sola certeza es la que vale:
siempre cuento conmigo.



jueves, 7 de julio de 2016

Los pasillos de mi espejo, de S Pressacco







La soledad nunca pudo con sus horcas. Ni siquiera pudo causarme aburrimiento porque fue en su compañía cuando cultivé mi veta de soñadora y descubrí que la imaginación creaba un mundo más rico que el de afuera.

Nunca dejé de lado a la niña que fui porque ella me enseñó mucho de lo que esta mujer a veces olvida. 

Fue ella la que me enseñó a montar sobre una rama con un mantel  atado al cuello para que en el galope de ese corcel extendiera magia en cualquier rincón de mi infancia. 

Fue ella la perseverante y hasta fue ella la caprichosa que aunque perdiera el tren seguía detrás de él corriendo sobre sus rieles.

La que se permitía mojar con la lluvia de cualquier sabor para cicatrizar.

Es incluso hoy, la que me sorprende por las noches para pedirme que no me deje engañar por el tiempo porque no es más que un disfraz para inventar excusas que atan. Todas las noches me roba un poco de sus prendas para que termine desnudándome de él. 

Es ella la que comenzó a dialogar con su melliza frente a los espejos y  ninguna aprendió a callar cuando la otra hablaba. 

A veces esta mujer que soy quisiera volver a jugar con su reflejo pero no le resulta tan fácil como entonces porque el espejo es ahora la boca de un pasillo donde me meto para encontrarme. 

Es justamente allí, en medio de esa oscuridad desconocida que no me atemoriza, donde cientos de pájaros tiran de mis cabellos para remontarme a un lugar sin agendas, donde ya no hace falta darme cuerda.

Y mientras planeo sintiéndome otra, me veo desde arriba en un frasco que conserva mis modales de señora discreta y responsable a resguardo de vientos locos. Me veo ajustándome el cabello, sonriendo al reloj, escuchando a todo el mundo, pero nunca a mi melliza.

Cuando regreso del viaje siempre algún pájaro se queda encerrado en mi pecho. 

La próxima vez que vuelva al pasillo de mi espejo iré tan solo con mi capa. 

domingo, 3 de julio de 2016

En un paisaje enemigo, de S Pressacco




Hoy me uní a la niebla 
y dejé que me robara la risa el último viento de otoño.

Hoy mi latido rompió los vidrios 
de la memoria que te guarda,
y regresé a la arista
de un pasado que no me deja,

sedienta de tu mirada,

de tus amaneceres.

Hoy observé a los pájaros acobardados 
cuando la veleta despeinaba las nubes
y el cabello del sauce se enredaba
en el enojo de la noche

y mientras se acercaban los ciclos de lluvia

escribí una melodía de vacíos
porque no había nadie para abrazarme.

Hoy se escapó el aire tibio de mis plumas
y me quedé ensayando el silencio de una sombra
en un paisaje enemigo.

Hoy, como las aves, 
me quedé sin vuelo.



lunes, 20 de junio de 2016

Fuera de los confines, de S Pressacco





Cuando el sol se desangre definitivamente
y haya sombras luciendo sus coronas,
encontraré retazos de tu luz en mi cama.

Seré desobediente una vez más, 
una rebelde en los confines pétreos
que gobiernan mi vida,
para correr, cascada , hacia tu boca.

Será el momento
en que el fuego rasguñe la garganta
y libere los pájaros que duermen en mi piel,
porque confundiremos sus fronteras.


Después - y si amanece -
sé que tendré motivos para enfrentar de nuevo
los saltos de mi cauce.



SBP

viernes, 17 de junio de 2016

El pequeño de nadie, de S Pressacco.

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Era un trocito humano
apenas perceptible entre tanta basura.

Un muñeco desnudo de trapos y caricias.
Un olvido, un pecado, un fantasma de nadie.

Hundía sus dos manos en un cubo insalubre,

lo hacía con paciencia y sin olfato.

Y me quedé en silencio
-testigo de la escena- 
mientras el mundo al lado
miraba indiferente.

Me quedé

sintiéndome extranjera,

viendo cómo crecía el frío adentro
del nuestro, del nosotros y del todos.

Mientras desde un rincón -cubierto de cartones-
el pequeño de nadie se abrazó a sus rodillas 

después de sonreírme.

miércoles, 8 de junio de 2016

Cuando cierre el círculo, de S Pressacco


Todas nuestras historias 
son aromas fugaces,
episodios minúsculos
en la recta del tiempo.

Sé de cansancios
no más que el infinito,

el pobre siendo un ocho 
se quedó eternamente reposando
y en su espalda no crecen las sorpresas.

Yo no elijo los "siempres" 
que imagino condena de rutinas,

elijo lo sencillo:

dolores en mis brazos
repletos de cosechas,

las arrugas de risas y de gestos, 
los recuerdos y olvidos, 

el sabor de los frutos 
y el de la sal
en mis labios;

elijo lo que tengo
hasta que la noche
impere en mi tierra fértil
y me robe la lluvia 
de los veranos.

Por eso si la vida
gira sobre la mesa aunque sea un instante
cuidaré las raíces del futuro 
que crecen en mis ojos;

así, cuando mi círculo se cierre,

cuando la perinola se detenga,

la leyenda dirá
que aposté todo.

viernes, 3 de junio de 2016

De eternidades, de S Pressacco




Dicen que alguien lanzó 
millones de vectores
hacia adelante,

lo hizo desde un tiempo sin principios
sabiendo que no existe un último sumando.

Desde entonces, un lápiz 
describe círculos que se reciclan

porque el futuro traga la cola del pasado
para parir lo eterno.

Dicen también
que nada delimita,
no hay bordes no hay fronteras 
porque todo es presente
-un tiempo simultáneo-

A mi no me interesa ese infinito
porque así no lo entiendo,

vivo este ahora,

después veré si hay otro
y otro más. 

Me preocupa tu sed,

que desconozcas 
lo dulce de tus frutos

y temas al después,
a las arrugas de la vida.

Es tiempo de cosechas,
momento de emociones.

Nadie estará presente en el sepelio

de lo llamado eternidad.


Mi búsqueda, de S Pressacco





Busco una soledad curiosa
-insistente e invasiva- 
que me hunde 

pero sin soltar mi mano.


No puedo abrir ventanas conocidas
que me devuelvan el aire.

Busco marchitarme en el adentro
para hacer un bollo con imposibles
y escribir otra historia

justo ahora que se arrugó la vida.

La luz nunca me resultó intensa
en esa sala de espejos que guardo

y no supe distinguir
la imagen del rescate.

Será que uno se tacha
como se tachan los sueños 
cuando no se domestican entre paréntesis,

será que la nada 
se apropia de los conjuntos
cuando se habla el idioma de nadie.

Tal vez esté aburrida de mi misma
y mi aburrimiento
solo quiere confundirme
cuando grita que me aleje,

que me vaya, 

que me vaya conmigo
a otra parte.