miércoles, 30 de diciembre de 2015

Los pasos a mis sueños, de S Pressacco



Yo mido la distancia a los paisajes
que me visitan siempre mientras duermo
y a esos agujeros negros que nunca tragan
los malos episodios y vomitan reproches.

Vivo entre los extremos que me estiran
pero busco una hilacha que se rompa.

Me cuelgo de las ramas del alerce
para mojarme con la lluvia limpia,
para sentir las ráfagas sin frenos de cemento,

el olor de la vida sin excusas.

Pero a veces- tan solo a veces- dudo
del absurdo coraje que tiene mi optimismo
que prevalece con raíces frágiles
en medio de una tierra sin colores,

una tierra que siempre abofetea 
porque no tienen alas las verdades.

Dudo de todo, incluso de los cinco sentidos,
pero lo disimulo y nunca frunzo el ceño, 

no resto, ni divido pues solo sé sumar

y adrede - muchas veces -
me equivoco en las cuentas,
calculo menos pasos a mis sueños,


no quiero padecer la actuación del cansancio
desde que se disfraza de verdugo.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Siempre estás, de S Pressacco




Mantuvimos las mandíbulas apretadas
para domesticar los dragones,

dos dragones hambrientos de fuegos genuinos.

Jugamos, siempre jugamos,
a ser pájaros sin saber nada de vuelos,
a coincidir en las páginas de una historia
que fue la historia de nuestro idilio

y encerramos nuestro mundo entre paréntesis

y nos expusimos desnudos de sombras
sin más caricias que la palabra. 

Tuvimos citas 
allí donde nadie pudo:
en una isla de espuma,
en el cielo del cielo,
en la línea del horizonte,
en las esquinas de la rutina
y de los círculos viciosos.

Y la muerte sigue celosa 
porque nunca podrá con vos,

porque nunca podrá con lo nuestro.

Tu esencia me visita,
me abraza en el frío,

aparece porque intuye
-como lo hizo siempre -

cuándo y cuánto 
te necesito.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Te desconozco, de S Pressacco



No puedo concebirte un ser domesticable,
un ser que se conforma con parches desprolijos
o con rellenos de mentiras "buenas".

Déjame adivinarte rompiendo los minutos
de las comodidades aburridas,
de esa cárcel colmada de viejas soledades.

Déjame que te piense exento de costuras,

solo un hombre valiente.

No quiero ser amiga de tus sombras,
no avalo tu renuncia.

sábado, 5 de diciembre de 2015

¿Y mi tiempo?




De pronto los deberes 
estrangulan las voces de mis dedos,

una giba con órdenes tatuadas 
me somete a rincones que atan mi cabello,

los zapatos cargados de rutinas
desconocen la alfombra que llevaba a los sueños.

He caído en un mar de sanguijuelas
y sin saber por qué soy su alimento,

sus mandíbulas cuelgan relojes de mis ojos 
para ubicarme en el país de ciegos.

Nunca escucho mi voz 
mientras ellas mastican mis derechos.