lunes, 27 de abril de 2015

Desorientados, de S Pressacco




Gastábamos caminos sin atender los mapas, 
negando los carteles y las flechas
que apuntaban hacia nosotros mismos.


Tal vez nunca supimos dónde íbamos


o tal vez era 
simple
y se llegaba estirando los brazos,

prestándole la voz a la palabra justa.





miércoles, 22 de abril de 2015

Como maleza, de S Pressacco






Quiero que en las sequías
me mojes con embrujos,

que mis alas conozcan espirales 
con centro en el delirio.

Que si el sol se desangra definitivamente
cuando las sombras luzcan sus coronas
encuentre en los umbrales retazos de tu luz 
para ser fotosíntesis con agua de suspiros.

Mis raíces te buscan para clavarse dentro, 
para crecer maleza difícil e invasora

y ser juntos racimos de locura.

sábado, 18 de abril de 2015

Sacrificio, de S Pressacco




Debo ser sacrificio, 

volcar en las hogueras mis ayeres 
para amputar los trozos de penumbras 
que siguen aferrados a mis talones,
uno a uno arrojarlos a la pira.

Sacarme las hilachas
de la que todo puede,
los alfileres sujetando culpas 
y las costras de todas las verdades.

Los demonios del ego
están hartos de tanta ceremonia,
quieren ejecutar mi parte estúpida.

Debo ser sacrificio
aunque mi sombra sangre 
cuando me desconozca.




                                                                

lunes, 13 de abril de 2015

No soy la que era, de S Pressacco






No puedo ser la misma
después de conocer el gesto de tu idioma.

Cómo no ser galope que te llama,
un atropello dócil, 
si por fin se liberan las entregas.

Cómo podría ser quietud en la caída
por un abecedario de lujuria
y por el precipicio de tu boca.
Vienes a contrafuego para quemar distancias,
tiendes puentes de brasas que recorro
sabiendo que me ganas, que me puedes.


Yo busco en las metáforas la promesa de lluvia 
que haga la efervescencia del desborde,
la ráfaga que queme mis hilachas
o la palabra justa que provoque mi quiebre.

Haz de mi lo que quieras, 

soy un copo de nieve en tus manos de lava.

martes, 7 de abril de 2015

Corriente irreflexiva, de S Pressacco



Yo sólo tejo arrugas de incertezas,
lo mío no es empírico ni siquiera pragmático,

es continuar sin riendas hacia donde me indiques

para saciar mi sed en tu refugio
desvestida de rótulos.

Ya comí las esperas aburridas

mirando mis baldíos de basura,

necesito que muerdas mis prejuicios

para ser la corriente irreflexiva
que desborda sus límites de piedras.

Agradece a mi cuerpo, de S Pressacco




A veces te recuerdo; 
tu nombre está guardado en la caja de errores,
de dolores causados y atajos no seguidos.

No supe ser entrega, sólo una mancha más
en algunos renglones de otra historia, 

la presidiaria dócil que aceptó la condena
mientras el conformismo nos hacía beduinos 
y en mis ojos yacían tumbas disimuladas. 

Agradece el rechazo de mi cuerpo,
mi razón ofrecía sólo estaciones frías.

domingo, 5 de abril de 2015

El desencanto, de S Pressacco




Nadie me dijo que debía quedarme inmóvil
o sacarme los ojos para avanzar,

que la figurita repetida es el egoísmo
y que romper la monotonía 
es una rebeldía imperdonable,

que es una máquina el cuerpo
y debe ignorar las emociones
para ahorrar energía,

que los finales están estipulados

-ya no habrá sorpresas-

Nadie me avisó
que las alas molestan con su agite
despeinando a los prolijos de turno,

el vuelo de los pichones los provoca
por eso coleccionan sus plumas.

Nadie me dijo que llevara las manos en los bolsillos
para cuidarme de los sensibles roces,

que cosiera con miedo mi boca 

y usara en mis oídos
hisopos de indiferencia 
para no conmoverme con los gritos de otros,

que lo mejor sería anestesiar el cerebro.

Nadie,

nunca nadie me dijo

que me había equivocado de planeta.



jueves, 2 de abril de 2015

Me visitó la realidad, de S Pressacco




Me gusta escribir historias en las que pueda manipular su desarrollo para elegir el mejor final. En ellas puedo hacer que los personajes sean buenos o despiadados escribiendo en un renglón y que los grandes problemas se resuelvan con voluntad, con esfuerzo. Sólo con eso.

Hoy la realidad golpeó mis puertas para espabilarme. Sin protocolos me revolcó en las porquerías que nunca quise mirar. 

Me son insuficientes las letras para mi propia historia, no puedo dominar el argumento ni vislumbrar un final feliz. Esta vez los personajes y el narrador están sin herramientas o sin manos.