martes, 31 de marzo de 2015

Cuando hablas así, de S Pressacco



Cuando hablas así
el enigma que encierras hace luz,
siento que te desvistes apurado
de tu vieja silueta de fantasma
para mostrar la esencia de hechicero.

Cuando hablas así
florece la demencia en la imaginación,

no hay razón en la escena
mientras el fuego raspa la garganta
y los pájaros nacen en la piel.

Cuando hablas así
quisiera dedicarte mis temblores
desprendidos de miedos, consecuencias del tacto;

permitirle a mis ojos renunciar a la guardia,
relajarse en entregas, 
sorber cada partícula 
salada de sudor y dulce de agonía.

Vivir la plenitud aunque muera un instante
quebrándome en gemidos
para resucitar en un abrazo

y volver a  morir juntos de nuevo.

jueves, 26 de marzo de 2015

Mi verdugo, de S Pressacco




Estoy harta de mí,
de mi vientre refugio de dolores 
-los propios y los huérfanos-
de cuidar sus mordazas para que nadie sufra,
de pintar los infiernos de celeste,
de levantar los vivos que dicen estar muertos
mientras mis sueños hacen 
una respiración de boca a boca.


El hartazgo es un polvo 
hecho carne en rincones;
parece que respira demandante 

y si no fueras tú esa silueta tibia
que me abraza y  contiene

sería, sin dudarlo, mi verdugo.

lunes, 23 de marzo de 2015

Instinto, de S Pressacco






Comprendes 
que los sentidos pueden mantenerse encerrados
porque el tacto recuerda la pureza
que se convierte en piel desde un pretexto
y los alientos dulces se perciben
sin conocer las bocas.

Soy un volcán durmiente 
que disuelve en su magma las palabras
para no endurecerlas en la pasividad
y se liberen tibias,
tan tibias que te abracen. 


Soy una loba dócil,
gris de nieve con sombras,
un inquieto reflejo si te escondes.

Soy una hembra alfa
cuando te asomas luna en mi guarida.

La caja de bombones, de S Pressacco

Champagne, luces, reflejos, resplandor wallpaper

Ese año diciembre me había parecido un mes demasiado largo; sin embargo, la navidad que no queríamos llegó para recordarnos que nada sería igual, que ya nunca nada sería lo mismo.

El arbolito había quedado olvidado en el armario de todos mis olvidos y aún hoy, cuando se aproxima esa fecha religiosa, me privo de recordarlo. 

La familia que se había congregado en mi casa no estaba completa. Fue difícil explicarles a los más pequeños por qué faltaban los abuelos. Ni yo misma encontraba explicaciones que me conformaran y las que el tiempo me dio tampoco lo hicieron. 

Cuando levantamos las copas para cumplir con la tradición del brindis los adultos no nos miramos a los ojos para superar el peor momento. Recuerdo a los niños, ingenuos de todo, con los ojitos contagiados de las chispitas brillantes y coloridas que caían del cielo. Los míos, en cambio, se llenaron de lágrimas inoportunas. 

Todavía no sé cómo pude murmurar un “feliz navidad” mientras entregaba los regalos, ni cómo pude medir la ansiedad que me gritaba que debía estar en otro lugar mientras elegíamos con mi hija qué vestido ponerle a la nueva muñeca.

Apenas cumplí con lo que consideraba un trámite; dejé un beso en el aire a todos y me fui a la casa de mis padres, una casa que olía a hospital desde que alojaba a dos sombras junto a todos los silencios corridos de las calles. 

No permanecí mucho tiempo, mi madre casi me empujó de ahí cuando me dio un paquete envuelto en papel de regalo. Creo que quería la última navidad de mi papá para ella sola y obedecí aunque sentí que me robaba unas horas junto a él. Aún escucho el diálogo a una sola voz que ella comenzó a interpretar mientras yo recorría el largo pasillo camino a la puerta de salida.

Ninguno de mis familiares me preguntó nada cuando regresé porque mi rostro acostumbra a hablar por sí solo. 

El grito alegre de mis hijos dándome la bienvenida me hizo recordar el libreto por lo tanto retomé la actuación deslizando el paquete por la mesa en dirección a las tres caritas curiosas que controlaban sus manos en espera de alguna señal. 

-Los abuelos – fue lo único que me permitió decir mi voz. 

Después vi entre nubes cómo el papel volaba en pedazos por el aire.

No hizo falta averiguar el contenido del paquete, todos sabíamos que era una caja con los bombones que mi papá tenía siempre en sus bolsillos. Mientras circulaba de mano en mano sentí la presencia de los que estaban en la casa de los silencios. 

Ahora, cada vez que llega la navidad, vuelven a pesarme los ojos, pero es inevitable dejar de sonreír cuando alguien pasa con la caja para compartir los bombones.

viernes, 20 de marzo de 2015

Incendiaria, de S Pressacco



Arrojaste mis sueños a gargantas voraces
para hacer más obeso lo imposible
y mientras confesabas tus mentiras
mi piel se emparentó con los inviernos.

Incendié los canteros de margaritas cómplices
con las hojas de nuestro cuento tonto
y cuando tu recuerdo me visita
intensifico el fuego con ilusiones muertas

miércoles, 18 de marzo de 2015

Me da igual, de S Pressacco




Hoy estoy triste
y de nada me sirves, poesía.

Tal vez encuentre versos con metáforas claras
para hablar de mi fondo más penoso
que hoy presiento, fugaz y fugitivo.

Será que estoy cayendo 
por la garganta inmunda 
de la impotencia.

Mis manos acarician las paredes
porque aborté las uñas.

Es algo rutinario 
un viaje sin boleto, 
y ya me da lo mismo
adonde lleva.

martes, 17 de marzo de 2015

Extremo libre, de S Pressacco




¿Es que acaso podrías 
negar las fantasías animosas
que son también condena? 

¿Serían suficientes
las promesas de entrega sin gemidos,
sin noches, sin caricias?,
¿tener entre tus sábanas
un vacío de aromas?

¿Ofrecerías verbos 
sin conjugar los tiempos en mis labios,
sin contar escalones que suben a la nada?

Sabes que desconozco los matices,
a veces soy penumbra y otras, puro arrebato.

Soy la sed absoluta o la guerra sangrienta.

Soy una ola súbita de fuego
que abraza sin prejuicios los muelles que me quieren

y nieve endurecida  en campos de traidores.

¿Es que acaso no entiendes 
que no tengo paréntesis amantes?

Soy un extremo libre
que hoy se ha confundido en tus fronteras.

sábado, 14 de marzo de 2015

Atracción, de S Pressacco




Nunca serás pasado ni proyecto posible
y mis olas suicidas soñarán con tu playa
para el último beso,
la última caricia.

Mientras seamos lluvia
no podrán los reflujos envidiosos
con ninguna promesa, 
con ninguna esperanza.

Nuestras órbitas son incompatibles
pero existe una fuerza, una dulce atracción.

Eres luna

y yo soy tierra.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Transgresores, de S Pressacco









El tiempo y el espacio 
nunca concretarán nuestro deseo,
les resulta imposible encontrar coordenadas
para la intersección tibia de ausencias.

No hay mapas que señalen el clima que abarcamos
y no podemos dar explicaciones
porque están con cerrojo los sentidos.
Tampoco hay regreso al origen
para modificar las variables traviesas.

Tal vez podamos
traspasar los espejos, 
amarnos en lo inverso de imposible.

Acaso pueda ser 
una ola eligiendo la quietud, 
y el canto que no emigra de tus manos,

o mi caricia deje de ser algo pendiente
si arañamos cristales que nos tienen presos,

lograr ser intangibles sin fronteras
y transgredir así nuestro castigo .


domingo, 8 de marzo de 2015

Un abrazo de sombras, de S Pressacco




Deja las proyecciones
porque lo nuestro es intersección de sombras,
es caricia de verbos sin pretéritos,
una promesa tonta de débiles latidos.

Sigue con la improvisación de siempre,
el arrebato dulce que te acerca
dándole vida a mis semillas grises.

Dejemos los paréntesis abiertos
en esta pausa frágil que inventamos
y no hables de finales en historias
porque si son finales no pueden ser felices.

No busquemos palabras que nos nombren
no hace falta llamarnos y menos definirnos;

tu y yo lo entendemos.

jueves, 5 de marzo de 2015

Vendrás desnudo, de S Pressacco




Imagino que guardas tus sentires
bajo una alfombra gruesa
y que extiendes  los velos de misterio
para encubrir tu vida que me llega celosa.

Imagino tus dedos insistentes
rasguñando el olvido sin lograr una herida.

Veo las huellas de tus pies latosos
sobre las mismas curvas  
que te conducen casi por inercia
a lo seguro pero no querido.

Sé que tu sombra llora 
que vaga en calles donde se niegan las salidas
mientras tus ojos fieles se resisten  
a buscar los atajos salvadores.

Supongo ahombre bueno,
sensible, amante de lo no vivido,
que padece por sueños vaporosos
fallecidos en sábanas con arrugas ausentes.
Un hombre que se ampara con disfraces
demasiado livianos para el frío.

Tal vez si conocieras mis caricias
colgarías las prendas inservibles
para quedarte siempre 
desnudo y a mi lado. 



domingo, 1 de marzo de 2015

Alas de cartón, de S Pressacco



Vos, velando las sombras del pasado,
olvidas que un verdugo me tortura
presentándome noches cuando te alumbran días,
que nunca navegamos ese mar de razones,
las millas infinitas de imposibles.

No somos más que amantes impedidos
viendo cómo la vida nos gana la carrera
por no cerrar a tiempo y con fuerza los puños.

Los dos representamos las obras sin ensayos,
sólo tenemos  alas de cartón.

Pero mientras el verso drene nuestros sentires,
mientras nuestras gargantas
traguen los vidrios de los sueños rotos
y el sol bostece llamas suficientes
seré tu compañera en los aplausos
o la fidelidad sentada en la butaca.

Escribiremos mil cuentos ficticios
en espera de noches 
en donde la caricia sea tacto
y la voz compañía.