jueves, 10 de septiembre de 2015

Para qué, de S Pressacco




La noche ocupa todo

y detrás de los espejos
el azul no cabe.

Allí no sirve la magia de las palabras
si se mueren las manos

si la voz no escucha

si los ojos están de huelga.

Para qué juntar los vidrios rotos
o poner parches a las ruinas

para qué las pasiones
los proyectos
las estructuras

para qué lamerse las miserias

si total 

la vida regala huracanes

da lecciones empíricas 
sin matricularnos

juega con nuestras piezas 
sin ninguna precaución

sin ningún aviso

y se ríe

se ríe siempre

de sus crueles resultados.