lunes, 31 de agosto de 2015

Te guardaré, de S Pressacco

estarás siempre en mi con tus versos y enseñanzas.

Quiero una lluvia dulce que lave mis rincones;
la quiero justo allí, donde las fibras
de mi escoba cansada son inútiles
para espantar arañas que anudan mis sentidos.

Deseo un pedacito de brillo entre las sombras
para que mi memoria vislumbre lo que tengo
antes de que la vida reproche mi ceguera.

Tengo que desechar los pentagramas
donde me es imposible trazar claves de sol.

Guardaré los regalos de un ave fugitiva
que habitó en mi ventana con poemas
para alistar las alas de mi vuelo,

dejaré que haga nido en mis palabras,
que mi latido bese su memoria

mientras espero que las uñas suelten
de una vez el dolor.