viernes, 10 de julio de 2015

Eliges sombras, de S Pressacco




No me quedan semillas, 
las malgasté en una tierra seca
donde abundan secuelas venenosas
que intoxicaron toda la esperanza.

Mis ganas se cansaron esperando los brotes 
que nunca propiciaste y que nunca nacieron.

La sombra te usurpó los sueños y los ojos
y se relame mientras te consume

pero la sigues eligiendo siempre.

Ya no puedo ayudarte
-tu renuncia contagia-

........................

¿Quién soy para juzgarte?

Mi única condena fue llamarte renuncia.

Tu temblor a distancia invitaba caricias
y nunca fue mentira mi afectuosa respuesta.

La historia nunca importa
cuando marcamos líneas para los nuevos pasos.

La maleza estará en los caminos siempre
solo debes pisarla sin sentirte culpable
y para atrás no mires
es largo ese pasado.

Enfoca tu mirada en lo que queda
y límpiate la boca de dolores,
digiérelos o escupe,
usa la fusta de tus versos duros
o pierde la memoria de esos tiempos.

Pero no llames crímenes
a lo que siempre duele,
asesina balidos y deja tus condenas.

Vive este tiempo, amigo,
yo te trazo la raya de salida.