viernes, 26 de junio de 2015

Universo de vacíos, de S Pressacco




Hace tiempo que habito en un microclima. Hace tiempo que soy víctima de un frío que parece obsesionado en mis rincones. Un frío que gira a mi alrededor como gira un perro cuando decide acomodarse en un lugar del mundo.

Tal vez lo que siento no es tan distinto a lo que sienten muchos. Tal vez la coreografía que elige la vida para irse es desprendernos de los elementos valiosos de nuestro subconjunto hasta generar un vacío que moleste. Un desprendimiento lento pero repetido que incluso se adivina. Un vacío más en un universo de subconjuntos sin intersecciones.

En soledad uno necesita abrir ventanas para descubrir otros paisajes pero esos cuadros son más feos que los pintados y huelen mal. Terminan desilusionando.

Después comprendemos que, desde nuestras ventanas, exponemos nuestro propio paisaje y por eso terminamos corriendo las cortinas. Nos aislamos para poder soñar sin que duela ni nos invada el afuera.