martes, 9 de junio de 2015

Nunca fui primavera, de S Pressacco




Un ruiseñor emigra de mis manos,
se aleja con las alas deprimidas
en su último vuelo,su última alborada.

Y el paisaje enmudece 
para atender las notas del canto seductor
que ya no me dedica. Nunca fui primavera.

Duele mi voz cobarde haciendo nudos,

ese olor rancio de mi soledad 
decorada con flores del pasado

y también los ensayos del silencio
trayendo una quietud insoportable
en ventanas sin plumas.

Duele mucho la noche coronándonos sombras.