martes, 23 de junio de 2015

Los tóxicos, de S Pressacco





El mundo es un paisaje montado en un teatro
donde algunos actores confunden sus papeles 
y disfrutan las obras cuando cortan cabezas
mientras llenan sus bocas de estúpidas excusas.

Seres que se definen sociales ante espejos
que reflejan soberbia y muecas egoístas 
y que hablan de valores cuando no dan sus números
o el mercado castiga sus especulaciones.

La historia se repite con actos de esta raza 
que recluta a los hombres que dejan de llamarse
hombres y se convierten en vampiros que roban.

No hay clima inadecuado, ni una urna que grite,
con ellos no funcionan los anticonceptivos 
porque se reproducen como un mal infeccioso.