viernes, 31 de octubre de 2014

Ya no alcanza, de S Pressacco

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Nos duele la verdad callada entre las sábanas,
provocan sed los besos de costumbre 
y demasiado hielo la ausencia de gemidos. 

La rutina golosa absorbió lo que había
y con un sabio enojo nos saca del encierro
porque no se sostiene con muestras de ternura.

Enfrente, nos estalla lo que fuimos,
y una sonrisa falsa, sin colores,
simula un arcoíris obligado en el cielo. 

Tus ojos no me ven aunque me miren,
tus manos que me tocan, no saben de caricias
y así seguimos, dando porciones de esa nada, 
compartiendo los guantes y las gafas oscuras,
viendo como se va lo que llamamos nuestro.

Me conoces y sabes que soy de pocas vueltas, 
te conozco y comprendo que no quieras palabras,
en tu espalda gigante leo la despedida
y es triste comprobar que ni siquiera importa.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Pasemos la pelota, de S Pressacco

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Volvamos a ser niño, que la risa domine;
de manos embarradas y de rodillas rotas.
Volvamos a reírnos de las reglas idiotas
y a creer que lo malo sólo se ve en el cine.

Vivamos un recreo que nunca se termine
por romper la rutina lanzándole pelotas.
Enfrentemos la vida y la muerte sin botas
sin promesas,sin roles, sin ley que dictamine.

Las agujas del tiempo no se lían con nudos
son brujas que no saben oír apelaciones
y nos dejan sin sueños caminando desnudos.

Es hora de escribir fuera de los renglones,
de ser desobedientes, miopes y sordomudos. 
Es hora de que otros busquen las soluciones.

martes, 28 de octubre de 2014

jueves, 23 de octubre de 2014

Sin zapatos, de S Pressacco





No había prisa, 
por eso caminábamos descalzos
por un sendero amable.

No nos interesaban los vacíos del otro
porque en la sociedad sin compromiso
aceptamos caricias sin historias.

Pero sin cuestionarnos los porqués
invadimos la sala en donde nacen 
las equivocaciones
rompiendo aquel contrato que antes aceptamos.

Nuestros pasos dejaron de ser libres
porque pusimos nombre a lo no negociable
y cuando las renuncias torcieron la balanza
tachamos los sentires por ser ideas tontas,
volvimos a la nada sin zapatos
caminado por sendas de sentidos opuestos.

jueves, 16 de octubre de 2014

Un punto exterior, de S Pressacco


    

Es raro que de pronto me seduzca lo incierto
que prefiera los filtros invertidos,
unos meses sin fechas y relojes con pausas,

que deje mi memoria irse de vacaciones
porque me perdoné ser imperfecta
y tener las rodillas lastimadas.

Mis voces interiores rompieron el grillete
que tenía soldado a pesares ajenos
y una fuerza tangente me liberó del círculo.

lunes, 13 de octubre de 2014

La herencia intacta, vídeo y prosa de S Pressacco




Las líneas del tiempo se pintaron simétricas alrededor de tus ojos pero nunca lograron deslucir la luz de su picardía. Los años que se iban colgando de tu frente apenas pudieron refugiarse en surcos débiles y paralelos, porque nunca los mal alimentaste con preocupaciones. 

Aprendí mucho de vos; pero no tuve el tiempo suficiente para agradecer. Hubiera querido más horas a tu lado, viejo. 

Me salpicaste con tus experiencias desde pequeña y ocupé un lugar importante en todas tus decisiones. Me dejaste como herencia el coraje para enfrentar  la vida, me enseñaste a sonreír desde adentro , a sacar afuera lo que duele y a expresar sin vergüenzas lo que siento. Aprendí a quererme cuando me sentí tan querida en tu abrazo. 

Tus manos siempre estuvieron abrigando  las mías mientras tu espalda hacía de sostén para impedir mis posibles golpes. Me entregaste tus ojos cuando los míos eran dos huecos y aprendí a ver con optimismo. Aprendí- como vos decías- a descorrer los velos.

Cuando me sorprendiste con tu repentina partida, el calor del hogar resultó insuficiente. A veces  arde el frío, quema, pero ya no me lastima. En ocasiones me encierro entre mis propios brazos para reemplazarte, para sacar el aire que me sobra. Extraño tanto ser la princesa de tu cuento.

Desde el espejo, una mujer me sonríe con las mismas líneas en los ojos, tan parecidos a los tuyos. Sonríe mientras anhela dejar a sus hijos tu herencia intacta.