miércoles, 14 de mayo de 2014

Colgar la realidad, de S Pressacco





Te escapas y no te llamo, nunca lo hago. Espero paciente tu regreso porque vuelves aunque no del modo que quiero.Siempre traes el corazón apretado de bronca e impotencia como si la distancia hubiese puesto aire en lo imposible y sus vientos te confundieran.

En un principio te escondes de mi sin sospechar que te adivino, que escucho el ruido de tus pasos cansados desde lejos y leo las palabras que no pronuncias. También reconozco el momento exacto en que el deseo  te arrastra  hacia mi ombligo.

Demoras el encuentro mientras te lavas de los malos ratos y juntas fuerzas para sacarte el pesado saco de la realidad por un instante, sólo por un instante. Te cuesta dejarlo aunque ya no te gusten los parches que coses sobre su algodón zafado.

Cuando por fin nos vemos, declaramos asueto en nuestras obligaciones y disfrutamos de esas vacaciones que nos hacen crédulos y tontos. Limpiamos la casa de lo que nos pesa y la llenamos del silencio de nuestros besos. Nos dejamos absorber por la tierra hacia un lugar donde no habita nadie y rogamos  no tener más retornos a la superficie.

Después, cuando el frío regresa inevitablemente, te marchas con tu  abrigo. Te escapas y no te llamo, nunca lo hago.