miércoles, 29 de enero de 2014

Traes desorden, de S Pressacco


Es un texto ya publicado al que le hice algunas correcciones







Estaba convencida de que todo lo que había conseguido era suficiente para sentirme plena. Sin embargo, y en contra de todos los estribillos que repetía, apareciste desmantelando mis estructuras.

Ya nada es igual, no encuentro mis rutinas ordenadas alfabéticamente. Algunas enciclopedias de la vida han desaparecido y otras tienen arrancadas las páginas del tema que me preocupa. No encuentro explicación, ando ignorante, sorprendida y hasta enojada conmigo misma; haciendo equilibrio entre lo que tengo y lo que tenía, entre el fuego y la calma, entre pasiones parecidas y tan opuestas.

A veces caigo en la zona de la incongruencia y las explicaciones surgen de lo que siento. En otras oportunidades, me inclino hacia la otra zona donde vuelvo a encontrar el orden conocido pero mi cuerpo me desobedece perdiéndome el respeto.

Busco justificaciones atribuyendo la culpa a otros, tratando de convencerme de que nada puede ser cierto. Es entonces cuando te odio. Te odio, porque desarmas la biblioteca de las respuestas y me invades con prepotencia creyéndote mi dueño, porque cambias mis planes y a veces son los tuyos los que llevo a cabo; te odio porque borraste mi “yo” y lo sustituiste por un “nosotros”, porque ya no hay “mío” sino “nuestro”, porque diseño “mis” proyectos para compartirlos contigo, porque me pesa amarte...

Odio amarte porque te apoyaste abruptamente en mis estructuras dejando todo desparramado por el suelo.