sábado, 30 de noviembre de 2013

Sin culpas, de S Pressacco





En una ceremonia lenta subía al cielo llevando retazos de infierno en el cuerpo. Se sentía confusa transitando entre los dos reinos acompañada  por ángeles y de pronto por demonios traviesos.
En la llanura de la cama quedaron huellas profundas de aquel incendio, cuerpos surcados con las garras del deseo, ignorantes de culpas. Entre el bien y el mal, la había vuelto a hipnotizar y nunca evaluaba si hacía lo correcto  cuando la  sed del hechicero  bebía de su cuerpo tomándola sin preguntas. 
Sus fantasías ocultas se concretaban más allá de sus sueños y no temía  morir quemada si fuera por uno más de esos encuentros.
La luz intensa del mediodía  la ayudó a contemplar al que dormía a su lado. Tenía  las  alas aplastadas enredadas en las sábanas y tras sus párpados cerrados descansaba el demonio que regresaría ni bien la mirara con sus intensos ojos negros.