sábado, 28 de abril de 2018

El llanto de la vida, de S Pressacco

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    No es el quejido de la grava bajo la marcha de nuestros pies, no es su quiebre el que suena en esta tarde calurosa de abril ni es el ruido que provoca el dolor cuando golpea nuestras mandíbulas. Es el sonido de la vida que se tritura ante el paso del coche negro; la vida, que enamorada siempre de vos, se castiga por haberte fallado en esta pulseada.



    No llora la grava del camino que te aleja; llora la vida que te pierde, llora la vida que olvidó tu valentía.


SBP

domingo, 25 de febrero de 2018

Con la nada, de S Pressacco




¿Dónde se va el mundo mientras duermo?

¿Qué significa la luz o la oscura nube cubriendo la luna delante de mis párpados cerrados? 


Nada importa, porque solo soy yo o mi mundo de sueños conmigo. Yo y la nada. La nada que inventa historias invisibles.


Yo y una extraña sensación de desprendimiento que relaja y trae olvido. 


SBP 




martes, 13 de febrero de 2018

Decido soltar, de S Pressacco

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   Es tiempo de olvidar los guantes de modales.

   Mi cuerpo ya no tiene miedo y se ofrece desnudo al barro viejo que se acumula en todas las puertas que voy abriendo porque fue testigo de la incapacidad de la lluvia, de todas las lluvias que me han caído, para lavar las miserias que escondí bajo la alfombra o que saqué del rincón de mis rincones. Es increíble cómo los años enseñan a caminar sobre cualquier pantano.

   Ya no respeto a quien exige silencio para mostrarse respetable, no me importa dónde vomito ni a quién salpico con mi vómito porque confío en mi lengua que se acciona con un interruptor de sentimientos sinceros; un interruptor que estimula la caricia a unos o quita el suelo a otros.

   Me cansaron los zurcidos sobre los zurcidos porque nunca pudieron con el potencial del río que llevo adentro, porque pese a la insistencia de curarme seguí sangrando muy seguido. Ahora, ofrendo al viento mis verdades porque después de sus golpes viene siempre un tiempo que seca, cicatriza y libera.

   Aprendí a considerar mi tiempo como infinito porque concibo la vida como una cadena de proyectos. No le permito a mi mirada que se distraiga con el tablero que indica la autonomía de viaje, sino que la invito a disfrutar del paisaje ahora que entendí que las cortinas pueden enemistarse con las ventanas, los espejos revelar secretos y que no me importa qué dirá y cuándo se escribirá, la última página de mi agenda.

   En el trayecto de mi historia armé y desaté varios nudos como pude, lo hice metódicamente, considerando lo conveniente y oportuno; hoy solté las riendas y me puse a merced del piloto automático para que me sorprenda donde me lleve, no importa si es sin equipaje.

   Quiero que en este tramo de la vida cierre los ojos por las noches sin hambre de sonrisas, dejar atrás lo precindible como dejo atrás los postes ante la ventana de mi viaje.

Disparos en mis pausas, de S Pressacco

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    Hay un incendio que devora mis segundos, un monstruo viejo que desafía la esperanza de encontrar el contrafuego de palabras que fluya sin fecha de vencimiento.
    Mis manos, zurcidas de esperas, no pueden liberarse mientras la guerra declarada por el tiempo se mantenga tan desigual.


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    Cuando el sol moribundo derrama su última gota de luz relajo mi cuerpo para buscarme.

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   Me busco sobre miserias y aciertos, sobre lo bueno que resguardo y lo malo que no sepulto porque temo olvidarlo y así repetirlo. Insisto en esa búsqueda porque quiero llorar conmigo sin controlar las ganas, sin atribuirle culpas a la impotencia; lo hago sin cobardía, con la esperanza de encontrar la armonía en medio de mis guerras.

     Salgo de mí y es allí donde me encuentro.

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lunes, 28 de agosto de 2017

No está en las líneas de mis manos, de S Pressacco

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Si quieres conocerme
no alcanza con leer las líneas de mis manos
porque no guardan rastros de escapes y locuras.

Solo pueden contarte
que a veces ser entrega me lastima
porque soy incapaz
de levantar columnas desde la periferia;

escapar de reclamos
para garantizar la protección
de mis células sanas,

silenciar el idioma de mis ojos
que exponen claramente lo que guarda mi lengua.

También pueden decirte
que a veces soy un pájaro,
un pájaro que elige vivir en una jaula
que mantiene la puerta siempre abierta;

o una fiel maleza, empecinada
en hacerse frondosa
en un terreno húmedo y oscuro
mientras sus ramas tímidas
acarician el árbol
coronado de sol.

Te dirán que soy mapa, también ruta y refugio;
un paisaje pintado con montañas de euforia
y llanuras de pausas.

Pero hay algo intangible, sin registro en las palmas,
algo que transfigura
si las garras del tiempo descansan y desprenden,
algo que me transporta a la vereda opuesta
donde impera la magia,
en donde lo perfecto es toda imperfección.

Te confieso que ahí

soy aire por segundos.

Toma el timón , de S Pressacco

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Vuelve al atajo donde anida el beso
que podía quemar esos tontos libretos de disculpas
y vive en una obra que contenga tu firma,
tú y tú, los actores principales.

Que nadie más pretenda
empalagar tus labios de frases sin sentido
porque siempre provocan una alergia rebelde.

Puedes volver sin miedo a las esquinas viejas
y torcer las baldosas aburridas
o patear los escombros que nunca te atreviste

y después, cuando asumas que hay tormentas
que solo se superan con el timón en mano,
descorre las cortinas de tu historia
porque la vida sigue ofreciendo paisajes
aunque los vidrios permanezcan sucios.

Llámame entonces,

yo no seré tu guía
pero estaré a tu lado.

Hacia el origen, de S Pressacco








Resultado de imagen para mujer camina con corona de flores
  
 Estoy ante un camino que conduce a mi adentro
-hacia el punto de origen-
y compruebo que en todos los andenes
y estaciones de pueblos que me habitan
las señales de tránsito son signos de preguntas.

Algo me grita que regrese atenta
y descubra qué atajo no tomé
y bajo qué presiones
dejé que la pendiente me llevara sin frenos,
sin mirar los paisajes que pintaba la vida
en todos mis costados.

Ya no puedo quitarle más renglones a mi historia,
no puedo eliminar los párrafos cargados de proyectos
porque el viento pretende envolver el apuro
con las páginas rosas.

Aunque pise mi sombra mientras empequeñezco
voy convencida, sola con mi lápiz,

coronada de sueños.


Tú y yo, un caleidoscopio; de S Pressacco


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Antepone a mis ojos tu sonrisa
para ser el espejo de tu espejo
y así multiplicar el escenario
en donde los cometas sean libres,
sin hilos de recuerdos que sujeten.

Permitamos que todos se sorprendan
al descubrir las mil combinaciones
que inventan quienes viven
el mismo sueño,

la extraña simetría que dibuja el futuro
con cristales inmunes de memoria.

Fusionemos lo tuyo con lo mío.

Hasta el peor de los caos
puede ser visto bello
desde un caleidoscopio.

lunes, 10 de julio de 2017

Sólo bailemos, de S Pressacco

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Bailemos juntos, lejos,
en ese cielo mágico y febril,
bailemos en la luz
descalzos para arder de libertad.

Y mientras observamos de costado el dolor,
roguemos a la lluvia
-dejada atrás-
que ahogue nuestros nombres en los charcos
y el mundo nos olvide.

Bailemos aunque lloren las canciones
conjugando pretéritos
pues lo haremos desnudos de memoria
con la piel estampada de veranos futuros.

Bailemos siempre

y que ningún demonio traiga el amanecer
sin tu sombra a mi lado
porque mi ser no entiende los paisajes sin vos
ni quiere interpretar el murmullo del viento
cuando repite
que estoy ciega en la calle de la vida,
abrazando con fuerzas el vacío,

anclada en una historia de papel.

Adonde vayas, de S Pressacco


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Si te vas
llévate la esperanza de saberte en un beso,
esas calles que esperan enredar nuestras huellas
y el banco de la plaza, las palomas,
los abuelos y niños que escucharon
cómo y cuánto pronuncio tu nombre en mis silencios.

Llévate la cosquilla del aroma campestre,
ese cielo obstinado
que se mantuvo limpio de reclamos absurdos,
y llévate sin falta pinceles con colores
para pintar mil lienzos de suspiros,

mis párpados celosos
que encierran sin descanso lo que sueño
y mis labios adictos a la miel.

Llévate las raíces de mi patio,
tardes de sol y lluvias sin refugio,
historias inventadas sin finales,

la sombra confidente del laurel
y una mesa servida con risas contagiosas.

Llévate mis tesoros

y llévame con vos.