domingo, 22 de enero de 2017

Allí juego y siempre gano, de S Pressacco





Si quieres
puedes sentarte en la butaca cómoda
que ofrece la rutina,
estrujar el pañuelo desgastado de planes
que no tienen futuro

o puedes desprenderte del cemento
y ser una partícula escapada
de lo común.

Si quieres encontrarme, últimamente estoy
en un paréntesis que nunca cierro
por temor a perder el candado y la llave
del único rincón en donde elijo
ser tranquila, sensible y hasta débil.

Su horizonte seduce, atrapa y lleva
no importa si es desnuda
porque ahí no hay más ojos que los míos
y las ventanas dan hacia mi adentro,
allí el tiempo fallece
mientras brotan preguntas
que se montan en curvas repetidas
para indagar mi centro.

Es frontera espinosa para otros,
un soldado celoso que dispara
contra las amenazas invasivas
que pretenden quedarse
con mis cristales rosas.

Allí encuentro una pausa con puntos suspensivos,
brotes de ideas locas o cómplices silencios
y sus muros, que tienen mil fórmulas pintadas,
mantienen indelebles
los cálculos mal hechos en mi vida
-que corrijo de a poco-
las culpas en monomios de infinitas potencias
-que como son adultas ya no crecen-
y un polinomio largo de esperanza
sin bucles retorcidos.

Desde ese espacio único
vi como el trompo que giraba siempre
sobre la izquierda de mis coordenadas
padeció una caída colosal
y ya no duele.

Ven,
ahí podemos ser
tú y yo.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Si me sigues, de S Pressacco




Si me sigues
haremos mamarrachos en el éter
hasta que las elípticas nos echen del trayecto
por ser núcleos rebeldes e irritantes.

Si me sigues
nos soltaremos en mil fragmentos
para chocar las reglas
y llenar los vacíos,
emprenderemos viajes a la infancia
para cambiar la historia
al sujetar los sueños que perdimos
en alguna vereda.
(A lo mejor así, de nuestra mano,
se animan a cruzar la calle de la vida
aun cuando el semáforo señale
solo rojos eternos)

Si me sigues
debes sacarte la armadura gris
porque no eres Quijote
ni yo soy la perfecta Dulcinea.

Dale, que todo sea de color.
Empecemos con témperas y tintas,

pintemos un planeta subversivo
que riegue el universo con su virus
hasta que necesite

un chaleco de fuerza.

Si me sigues amigo,
seguro descubrimos otro mundo.



martes, 29 de noviembre de 2016

En la misma frecuencia, de S Pressacco






Es que acaso no sabes
que la luz de tus versos siempre vence
las fronteras del mundo que me encierra.

Es que acaso no sabes después de tanto tiempo
que eres dueño absoluto de mis llaves.

Tu cordura o demencia son siempre bienvenidas.
Recorre con confianza los ceros infinitos
que tiene la distancia a nuestros sueños
porque el viento en su apuro
le adjudicó otro signo al exponente
sin siquiera notarlo.

Tus verbos y los míos
habitan en las órbitas sin penumbras sonoras
pero si en una esquina de nuestras vibraciones
las ondas se confunden y asoma la tristeza,
te subiré a mi cumbre
o borrarás mis valles.

Seamos un sistema
que desconoce fuerzas que perturban,
un sistema que oscile libremente
hasta romper los puentes de imposibles,
hasta que mueran todas las heridas
y en nuestros dedos crezcan
verdades inocentes.

Tú y yo siendo esencia de la nada,
el color del silencio
y también su sonido.

Ya no grites mi nombre,
mis sentidos responden a la nota que alcances

aún cuando simulas que no duelen

las espinas que guardas



por el desliz callado
de una lágrima seca.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Refugiados en nuestra singularidad, de S Pressacco


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Cuando me nombras caigo inexorablemente
desnuda de tormentas;

una grieta que engulle desde el aire
se olvida de mis huesos
y lleva lo mejor de esta mujer
hacia la curvatura de tus brazos;

hacia donde fallecen todas las coordenadas,

hacia el centro de un mundo singular
donde colapsan sentimientos puros
y lo espinoso escapa por tangentes.

Cuando me llamas viajo desprendida de todo
y le falto el respeto a los prejuicios,
a las reglas y aquello que se espera de mi.

El planeta parece un nudo frágil,
una imagen minúscula suspendida en el tiempo,
mientras soy una ráfaga
que busca hacerse densa
en el laboratorio de tus manos.


Nadie podrá encontrar las ecuaciones
que despejen lo nuestro
porque el cosmos apaña a los poetas
y les corre el telón a los demás
declarando censura.

Y si por esas cosas el viento nos traiciona
y les recuerda a otros nuestros nombres;

si alguna vez,
valiéndose de mapas estelares,
de escuadras, telescopios y pizarras,
nos buscan en las luces comunes de la noche

andarán confundidas la física y sus leyes
porque seremos siempre el contraejemplo,
la equis de la duda,

la nueva paradoja.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Aunque mi voz fracase, de S Pressacco

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Yo te nombro, te busco,
pero a veces mi voz se llaga de fracasos
porque el espacio entre nosotros crece
tendiendo al infinito
y queda en imposible el deseo
de acercar la frontera de tu boca sedienta
a las lluvias que guardo entre mis labios.

Tal vez es como pienso y estás en el vacío

esperando acogerme entre tus órbitas
pero sigo, por más que me descalce,
enterrada en un barro demasiado concreto,
con los brazos en alto
y las uñas partidas por arañar la nada.

Te nombro y te nombraré siempre
aunque no reconozca lo que escribo
y a la mujer que mira detrás de los espejos.

Te llamaré aunque estés en un mundo lejano,
aunque deserte de mi propia carne.

viernes, 28 de octubre de 2016

Centinelas de fantasmas, de S Pressacco




Mis ojos se acostumbran lentamente a la ausencia
y siguen aferrados a los paisajes de antes
como si fueran centinelas fieles
de lo que nunca debe conjugarse en pasado.

El vidrio del cerebro proyecta escenas viejas
y trae personajes de mi historia

en el cuerpo, la risa o el rostro de otra gente

y me lleva detrás de todas las siluetas
sabiendo que es absurdo
que transiten las calles de cemento
si corren por mi sangre.


A veces necesito ponerles penitencias
a estos ojos crédulos


y los confino,

los estrujo
para desempañarles la locura

y aunque sé que lo entienden
me siguen visitando más fantasmas. 



Los sustraendos, de S Pressacco.



  


Sumarse a una causa no aporta dividendos
si somos en la suma términos negativos,
neutros o incompetentes.

No se puede vencer dificultades
sin meterse en el barro,
ofreciendo fragmentos de nosotros,
décimas que permite ceder el egoísmo.

No se puede y nunca se podrá
lograr el bien común
si la fuerza y las ganas
son mínimos minuendos.



jueves, 27 de octubre de 2016

Receta de abuela, de S Pressacco.

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La escoba que utiliza mi cordura
distingue fácilmente las malezas.

Sus fibras aprendieron
a no perder el tiempo en combatirlas
con discursos ni acciones
que solo multiplican daños colaterales.

Esa escoba recurre a la receta
que dejó en su legado mi abuela más querida:
“tomá como remedio siete tragos
de buena indiferencia”

miércoles, 19 de octubre de 2016

Tres poemas: Tiempos de galera y conejos, de S Pressacco


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Se despliegan paisajes que me muestran
con la mente arañada de reclamos
y el alma intoxicada de abstinencias.

Los dados de la vida son tramposos
y me llevan saltando sobre sueños
mientras el corazón reclama bajo nieve.

Parece que la tierra tiene prisa
porque escapa del sol y de la luna
mordiendo como un pac-man los minutos
que - no hace tanto tiempo - eran mi tiempo.




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Anoche has fisurado la cáscara de mi encierro
y una ráfaga tibia trituró en mil pedazos
todo el peso del mundo.

En un instante mágico
le ofreciste a mis pájaros un cielo
y la super mujer cayó desnuda
dejándose conejos y galera.

Un efecto agradable puso distancia al suelo
y desterró las sombras de mi patria.

Ya sé que es fugitivo ese impulso que eleva,
una simple metáfora de espuma,
pero disfrutaré el agua de tus manos
que despiertan mi sed.
                                          Resultado de imagen para mujer libre feliz con alas                    


Te nombraré palabra, color o melodía
o tal vez combustible para mi inspiración.

Te nombraré aliento, empuje o viento cómplice
que visita la tierra en donde siembro sueños
y descuido las puertas de mis jaulas;

en donde solo importa desafiar a la vida,
coser nuestro destino y burlar a la muerte;

en donde habitan seres totalmente distintos
a todos los cobardes que sujetan sus alas.


                                      
                                     

lunes, 10 de octubre de 2016

Cuando soy un sueño, de S Pressacco


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A veces me desprendo del barro cotidiano,
de cualquier voz que intente encarcelar mis plumas.


Una magia de otoño desnuda mi cabeza
y viajo como un punto que deserta de sombras
hacia el cero absoluto.


Y me suelto del tiempo
y lo pierdo de vista.


Soy apenas  un sueño por el que sobrevivo.